Escrito por: Delfo Tomislav Gastelo Miskulin
En el transcurso de la vida, el hombre decide que hacer con su vida, propone metas, entre otras cosas, y todo ello lo realiza con la debida diligencia siendo conciente de sus actos, es decir asume las consecuencias que sus actos generan; en conclusión el hombre es responsable.
La responsabilidad - etimológicamente es un término que proviene del latín respondere que en su sentido original equivale a estar obligado - es un valor social que consiste en la capacidad de la persona para responder a una obligación o a las consecuencias de sus actos, sin depender de nadie; por ejemplo un alumno es responsable cuando cumple con las tareas asignadas por sus profesores, o cuando las personas cumplen con sus deberes ciudadanos al cumplir con sus obligaciones ante la Municipalidad y el Estado. De ello se desprende que las personas que actúan responsablemente conseguirán un estimulo o premio, y en los casos que actúen de manera irresponsable conseguirán un castigo o una sanción.
Cuando nos referimos a la responsabilidad, podemos determinar dos tipos uno en su aspecto moral y otro en su aspecto jurídico. Por ello quien comete una falta, una infracción o un hecho ilícito con motivo del ejercicio de su profesión, de la ejecución de una técnica o de la práctica de un recurso médico, estará obligado a responder, en primer lugar, ante su propia conciencia (entonces estaremos presente ante la responsabilidad moral), en segundo lugar ante los demás (responsabilidad legal o jurídica).
Ahondando un poco más cuando nos referimos a la responsabilidad moral, la persona tiene el compromiso de responder por sus actos, y en algunos casos, por actos ajenos. En nuestro ordenamiento jurídico coexisten diversos tipos de responsabilidad, las cuales se pueden distinguir según su naturaleza y efectos normativos que cada una de ellas trae consigo; denominándose responsabilidad administrativa, civil y penal.
La responsabilidad jurídica de la persona es producto de la conducta ya sea positiva( a través de la acción) o negativa ( por inercia u omisión) indebida, ilícita, ilegal o antijurídica, que ocasiona una consecuencia o resultado perjudicial, pues afecta un derecho o lesiona un bien jurídico, pero para ello se requiere de la existencia de una relación causal entre la conducta (sea activa u omisiva) y el resultado dañino, lo que permite atribuir el resultado a la conducta de la persona.
Así pues podríamos denominar a la responsabilidad como la imputación causal de actos cometidos - el poder causal es la condición de la responsabilidad; donde la persona responde de sus actos por ser considerado responsable de las consecuencias del acto – es decir, la responsabilidad es la mera carga formal que pesa sobe toda acción causal, y que por lo consiguiente se puede pedir cuentas de ello.
La responsabilidad también es denominada como la determinación de lo que se ha de ser, es decir, la persona se siente responsable por la “cosa” que exige su acción, y no por su comportamiento y consecuencias. Por este motivo podemos encontrarnos ante expresiones tales como la cosa es mía porque el poder es mío, y esto tiene una relación causal precisamente con la cosa; en conclusión el poder se vuelve objetivamente responsable; pero para algunas personas por el contrario la responsabilidad es una relación no recíproca, pues la permanencia en el fin es responsable por el fin, de ello se desprende que entre hermanos la responsabilidad sólo aparece cuando uno de ellos padece de necesidad o precisa una ayuda; por ello la responsabilidad familiar horizontal (entre hermanos, primos) será siempre más débil y menos incondicional que la responsabilidad familiar vertical ( padres a hijos).
Al conocer mas sobre la responsabilidad podemos encontrar que la responsabilidad política y la responsabilidad paterna tienen mucho en común, y nos pueden enseñar sobre la esencia de la responsabilidad; pues la responsabilidad política es cosa de todos, y la responsabilidad paterna es propia del individuo prominente. El origen de la responsabilidad paterna tiene su origen en la autonomía querida o no querida del acto de procreación, y el origen de la responsabilidad política es la asunción espontánea, que origina una posible autoría.
Un punto importante a saber es la relación existente entre eficacia y responsabilidad que establece los hechos elementales en que se apoya todo orden moral y legal en la totalidad de sus dimensiones interhumanas y sociales, pero esta relación al igual que la obligación es una realidad interior de la persona en la cual se puede determinar un significado social de la responsabilidad, porque la noción de responsabilidad somete a un análisis al mismo hombre para reflejar las implicancias del interactuar humano.
La responsabilidad nos informa sobre la persona que ejecuta una acción y que se realiza en la acción, donde la fuente de la responsabilidad está en la obligación más que en la eficacia de la persona, porque la relación de la responsabilidad con la eficacia presupone la obligación.
Esta relación entre responsabilidad y eficacia también indica que en la obligación se incluye una apertura hacia los valores. La responsabilidad en cuanto es considerado un hecho intrapersonal de que el hombre tiene experiencia en íntima relación con su conciencia parece presuponer el dinamismo específico de la voluntad.
Pero¿qué es voluntad?,la voluntad consiste precisamente en la capacidad para responder independientemente a un valor, esta capacidad integra la acción del hombre a su manera y le impone un sello de la trascendencia personal; a esto le sigue la RESPONSABILIDAD ( la cual esta íntimamente conectado con la acción). “Cuando el hombre es conciente en ser responsable de sus propias acciones, lo hace porque tiene la experiencia de la responsabilidad y porque tiene la capacidad de responder a los valores con su voluntad.”
La responsabilidad por el valor está en conformidad con el objeto de la actuación, la cual se encuentra estrechamente vinculada a la responsabilidad por el sujeto mismo.
Existe también una relación entre responsabilidad y autoridad personal, la cual se da puesto que el mundo de las personas tiene su estructura interhumana y su estructura social y dentro de ésta última se encuentra la necesidad de ser responsable ante alguien. En la estructura religiosa del hombre, la responsabilidad ante alguien asume el significado religioso de ser responsable ante Dios, siendo una responsabilidad en sentido escatológico y temporal. Por ello la responsabilidad ante alguien, se desarrolla y se expresa en relación a su propio objeto, es decir, “yo mismo soy el alguien ante quien me siento y soy responsable.
La responsabilidad ante alguien cuando se da integrada en la conciencia coloca al ego en posición de juez de sí mismo, ya que la estructura personal también implica la responsabilidad del hombre ante sí mismo, pues es responsable de sí mismo es “el responsable”, así como “de quien y ante quien” es responsable. La estructura de la responsabilidad es una estructura unida a la persona, es por ello que cuando se produce la disminución de la responsabilidad equivale a la disminución de la personalidad.
Según el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, el vocablo responsabilidad cuenta con dos acepciones, la primera es sinónimo de deuda, obligación de reparar y satisfacer por sí o por otro, a consecuencia de un delito , de una culpa o de otra causa legal y la segunda acepción es el cargo y la obligación moral que resulte para uno del posible yerro en cosa o asunto determinado; es por ello que la estructura de la responsabilidad también se encuentra estrechamente relacionada íntimamente con la actuación del hombre, es decir, con la acción de la persona, pero no con lo que simplemente ocurre en el hombre, a no ser que sea consecuencia y depende de su actuación o no actuación.
La responsabilidad de una persona ante alguien se produce cuando es consecuencia del nexo intersubjetivo fundamental de la participación moral y social de la conciencia y de la colaboración dentro del mundo humano.
Ya que se esta haciendo referencia a la responsabilidad y a la obligación es necesario saber “ a que se responde”, o “a quien responde” un acto realizado; y a la vez saber “ante qué responder” y “ ante quién responder”.
Responder es empeñarse, obligarse o prometer recíprocamente, y responsabilidad es la condición o el estado de quien así se empeña, obliga o promete. Por eso toda respuesta supone responsabilidad ante las demás personas, ante uno mismo y ante un sujeto, afirmando así que la responsabilidad conduce a la realización personal, pues la ejecución de una acción lleva a la realización personal, pero para poder realmente concretizar este concepto debemos conocer el significado fundamental de la realización en una acción; así pues para Karol Wojtyla “la persona y la acción en cuanto realidad única, es profundamente cohesivo”. La cohesión existencial y esencial de la persona y la acción es a través de la realización, la cual es consecuencia de la ejecución de la acción. En cada acción que se ejecuta se da cierta realización, por eso el término equivalente a “acto” es “realización”.
Al ejecutar una acción la persona es observada como sujeto y agente (quien genera la acción), y la acción aparece como consecuencia de la eficacia del agente, esta consecuencia puede ser externa o interna en la persona, además es a la vez transitiva e intransitiva - parece que se da una estrecha relación entre el reconocer los resultados de una acción intransitiva y reconocer la realidad de la bondad o maldad - en estos dos últimos casos se relaciona con la voluntad ( autodeterminación e intencionalidad).
En la moralidad se presupone la autorrealización en la acción, pues cada acción esta dirigida hacia objetos determinados o conjuntos de objetos que apuntan hacia fuera y más allá de sí mismos. La acción alcanza y penetra en el sujeto como consecuencia de la autodeterminación, porque el sujeto ( en el ego) es su objeto primario y principal; pero paralelamente se da la transitividad de la acción humana.
La moralidad refleja una categoría ontológica a saber pues “ la realidad de la realización en una acción” (realidad existencial), la cual es únicamente adecuada a la persona. Cuando el actuar esta en relación dinámica con la realización de la persona en acción, se abre un camino a la interpretación de la conciencia. El hombre se realiza como persona, pudiendo convertirse en bueno o en malo, lo que significa que puede o no conseguir la autorrealización.
La moralidad (realidad axiológica) es una forma de realización de la persona, pero sólo se consigue a través del bien. Los valores morales significan mucho para la persona, de ahí es que la verdadera realización de la persona es mediante la bondad moral de la acción; por eso al ejecutar una acción, la persona se realiza también desde el punto de vista ontológico.
La persona, acción y su dinámica unión son algo más que una actuación de la conciencia, pues la persona actúa y se realiza en acción, la moralidad manifiesta una determinada contingencia ontológica del ser individual.
Toda persona debe esforzarse para conseguir la plenitud que esta sometido a la actualización; y esta se aprecia en la moralidad por su categoría axiológica. Por ello se dice que el ser buena o mala persona es consecuencia de la libertad; libertad que lleva dentro de sí misma la sumisión a la verdad que aparece en la conciencia, generando una nueva realidad que tiene carácter normativo, manifestándose en la formación de normas a través de su papel en las acciones humanas (moral).
Las normas que aparecen y pertenecen a la moral de la acción son las normas éticas y por obra de ellas la persona se convierte en buena o en mala moralmente. La realización personal depende directamente de la conciencia, el hombre gracias a la libertad llega a ser dueño de su actuar, siendo responsable de su destino.
El hombre siempre esta en permanente búsqueda de la verdad, la acepta y responde a su exigencia es por ello que tiene la responsabilidad de defenderla, pero esta se encuentra condicionada por la obligación y participa en la constitución de una obligación, pues el hombre es conciente que sus actos sean activos o pasivos generan consecuencias, las cuales deben ser asumidas.
La cumbre de la libertad es la responsabilidad, porque al momento de elegir una acción, la voluntad tiene dominio sobre el intelecto, en forma de una reflexión siendo responsable de la acción elegida.
¿Cómo puedo realizarme personalmente? No cabe duda que la responsabilidad es la clave.
WOJTYLA, Karol - “Persona y acción”. Editorial católica. Primera edición. 1982.
1 - Consuelo Cubillos Abadia - el 29/08/2007 a las 13:48 comentó:
s un articulo bastante ilustrativo, resumiendo los puntos mas importantes sobre la responsabilidad. Mil Gracias
Hay (1) comentarios hasta el momento
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