Escrito por: Delfo Tomislav Gastelo Miskulin
Pocos podrían decir que la ciencia social tiene que ver en algo con las ciencias económicas y mucho menos son los que podrían afirmar que se pueden llevar de la mano una de la otra; pero lo cierto es que ambas pueden convivir juntas y hasta pudieron crear un nuevo estilo como lo es el periodismo económico.
La Economía no es ciencia exacta, tampoco pertenece al ámbito de las ciencias naturales, sino que plantea muchos de los problemas propios de las ciencias sociales. Pero a la vez, probablemente es una de las ciencias sociales que más se ha desarrollado desde el punto de vista teórico y metodológico, que más se ha acercado al supuesto ideal de una ciencia pura, con unos niveles de complejidad formal, apoyada en las ciencias exactas, preocupantes para algunos y loables para otros.
Así también; el periodismo como ciencia social, es la encargada de la información e investigación de los hechos o sucesos ocurridos en el presente en lo cual se basa para poder realizar sus múltiples afirmaciones de lo que da a conocer a través de los medios de comunicación; pero si tendríamos que encontrar una diferencia entre periodismo y economía; sería que el periodismo como tal, tiene principios cambiantes puesto que se basa en la sociedad la cual también se encuentra en constante cambio; mientras que la economía como ciencia es la que posiblemente pueda haber llegado al máximo nivel en cuanto a ciencias exactas valga la redundancia.
Así pues, como resultado de esta especial naturaleza, la ciencia económica se construye sobre un buen número de principios fundamentales, sólidamente establecidos desde el punto de vista científico, cuyo conocimiento es indispensable para comprender muchos de los fenómenos que acontecen en la sociedad. Pero al mismo tiempo, tampoco de forma no muy distinta a lo que sucede en otros ámbitos científicos, existen muchas áreas de discrepancia abiertas a la discusión y el debate, tanto académico como informativo.
Por otra parte, lo económico, ya no desde el punto de vista científico sino como conjunto de acontecimientos de interés público, ha pasado a ocupar un lugar central en las preocupaciones de los ciudadanos, en la vida política y, en general, en el desarrollo de cualquier sociedad moderna. Los medios de comunicación, como reflejo de esa realidad, dedican cada vez más atención a la actualidad económica, lo que ha permitido que se consolide, dentro de las especializaciones periodísticas, la del periodismo económico. Sin embargo, al menos entre los especialistas en comunicación de masas, no parece considerarse que la información económica forme parte de la denominada divulgación científica. Su naturaleza está más cercana a la de la información política, social, cultural y deportiva, que a lo que estrictamente se denomina periodismo científico.
Ante esta situación, la de una ciencia social con un alto grado de formalización científica, y la de un periodismo que debería contemplar el desarrollo de esa ciencia pero que no encaja bien en la categoría de periodismo científico, es comprensible que tenga especial interés ocuparse de los problemas que plantea la comunicación en torno a temas económicos entendidos en sentido genérico a través de los medios informativos.
En esa comunicación surgen, quizá de forma más extrema, aunque a veces ni siquiera se sea consciente, los retos propios de cualquier proceso de divulgación científica. Y entre ellos cabe destacar los derivados de la necesidad de una explicación continuada, prácticamente diaria, de la actualidad económica desde bases rigurosas, a poder ser ancladas en el desarrollo del conocimiento científico.
Analizar algunas de las peculiaridades de la comunicación de la ciencia económica a través de los medios informativos, es una tarea cada vez más compleja pero, al mismo tiempo, más necesaria que nunca, sobre todo si se tiene cuenta que la economía ocupa tiempo y espacio crecientes en la actualidad informativa.
En primer lugar, procedamos a repasar someramente algunos de los hitos fundamentales en la relación entre Periodismo y Economía. Después se pondrá de manifiesto el desencuentro entre periodistas y economistas, para, acto seguido, plantear algunos de los retos de ambas profesiones desde el punto de vista de la difusión de ideas y conocimientos económicos. Aunque el análisis es generalizable para la mayoría de los países donde se han desarrollado suficientemente tanto la ciencia económica como el periodismo especializado en Economía.
Si tomamos como referencia fundamental el mundo anglosajón, paradigma obligado en ambos ámbitos profesionales. Tendríamos que la actividad económica, tal y como hoy la entendemos, con sus múltiples facetas, siempre ha sido uno de los contenidos básicos de casi cualquier medio de comunicación. Ya desde sus orígenes, el periodismo, asociado al nacimiento de las primeras publicaciones periódicas, ha estado ligado a la información comercial. Las primeras hojas de precios corrientes, impresas en los principales centros comerciales europeos, suministraban información de vital importancia para el adecuado desenvolvimiento de los mercados.
Con posterioridad, ya en el siglo XVIII, junto a la información comercial es posible encontrar los primeros ejemplos de comentario u opinión sobre el funcionamiento de los mercados y sobre las numerosas disputas comerciales de la época. Las primeras doctrinas mercantilistas y librecambistas se airean en debate público. Fue el siglo de la fisiocracia, un intento de propuesta de organización económica ideal para las naciones, a partir del principio de que la auténtica fuente de riqueza era el producto neto obtenido de la aplicación del trabajo a la tierra; fue también el siglo de La Riqueza de las Naciones, la obra de Adam Smith, que supuso una primera aproximación sistemática a los principios teóricos que rigen la actividad económica. La prensa ilustrada, en la mayoría de los países, sirvió de vehículo de difusión de ideas y debate en torno a un conjunto de actividades humanas que, con posterioridad, constituirían el eje de la ciencia económica. No es extraño que buena parte de los fisiócratas, conocidos también como "los economistas", tuviesen una intensa actividad periodística en publicaciones de la época.
Durante casi un siglo, entre finales del XVIII y las últimas décadas del XIX, tanto la Economía como el Periodismo fueron objeto de un proceso de creciente profesionalización. Por una parte, la "economía política", objeto de análisis y reflexión por parte de intelectuales, políticos y periodistas, fue dejando paso al creciente protagonismo de la "economía científica", practicada por un número cada vez más numeroso de especialistas. Por otra, el "periodismo ideológico y doctrinario" era sustituido poco a poco por un "periodismo profesional", dirigido a las masas, más ocupado por su labor como notario de la actualidad que por su función de tribuna de debate de opiniones e ideas.
No obstante, fue éste un período de esplendor desde el punto de vista de la difusión de ideas y teorías económicas a través de la prensa. Economistas como David Ricardo, Malthus, Marx o John Stuart Mill, por citar sólo algunos autores bien conocidos, consideraron que la prensa era vehículo indispensable para el éxito de sus ideas; periodistas como James Wilson, Walter Bagehot o Robert Giffen, siguiendo con el caso británico, fueron comentaristas de excepción de los avances que se producían en el campo de las doctrinas económicas, y en algunos casos hicieron incluso importantes aportaciones personales.
La situación comenzó a cambiar a finales de siglo. Tras la revolución marginalista de los años setenta y la aparición de la figura del economista académico, con Alfred Marshall como uno de sus arquetipos, la ciencia económica, ciencia en sentido moderno, empieza su verdadero desarrollo. Y con él da comienzo su alejamiento de la actualidad, al menos de la actualidad manejable desde los medios de comunicación. El propio Marshall, en 1885, con motivo de su lección inaugural en la Universidad de Cambridge, comentaría que la profesionalización de la disciplina haría desaparecer a los "contadores de fábulas económicas".
Sin duda, muchos de ellos escribían en los periódicos. De hecho, en la década de los años ochenta del siglo XIX cristalizan dos fenómenos editoriales que muestran bien a las claras la nueva situación. En el ámbito económico, se consolida la publicación de revistas académicas, que se convertirían en vehículo de difusión de teoría propio y exclusivo de la comunidad académica.
Probablemente el mejor símbolo de tales publicaciones sería el Economic Journal, nacido en 1890. En el ámbito informativo, finaliza en esos años, con el nacimiento del Financial Times, Financial News y Wall Street Journal, el proceso de aparición de los principales diarios especializados en información económica y financiera. Además de los periódicos anglosajones, existían para entonces títulos similares en Alemania, Italia y Japón, directos antecesores de los actuales Frankfurter Allgemeine Zeitung, Il Sole-24 Ore y Nihon Keizai Shimbun. Entre ambos tipos de publicaciones, títulos como The Economist y toda una generación de "Economistas" surgidos siguiendo el modelo británico mantenían vivo el recuerdo de un periodismo, entre académico y profesional, llamado a desvanecerse.
Con el fin de siglo acababa la edad de oro del que, con Stigler, podríamos definir como "economista predicador" . Los nuevos economistas se encerraron poco a poco entre los muros metodológicos de su disciplina; una disciplina que, además, como en el caso de otras ciencias sociales, siempre ha requerido un especial esfuerzo de legitimación de su estatuto científico. Por su parte, la especialización periodística, un proceso que a partir de entonces afectaría tanto a las publicaciones como a los profesionales de la información, llevaría a que sólo un puñado de ellos pudieran realizar una verdadera labor de difusión de ideas, principios y teorías, al hilo de la información sobre temas de actualidad. Además, la especialización temática de publicaciones y secciones no se correspondió con cambios significativos en la formación de los profesionales, con lo que en muchos ámbitos informativos la función del periodista ni iba más allá del mero registro de los acontecimientos noticiosos y de la reproducción acrítica de la opinión de los expertos.
A pesar de todo, a lo largo del siglo XX tanto la prensa especializada como los principales títulos de la prensa de calidad, a través de excepcionales periodistas y economistas, han realizado una encomiable tarea de divulgación de los principios que rigen la actividad económica, empresarial y financiera internacional.
Por eso la economía como el periodismo sin tener una razón propia de ser congéneres son armonizables en un estilo complejo pero interesante para todos.
"La Economía es la única ciencia en la que dos investigadores pueden ganar el Premio Nobel diciendo exactamente lo contrario".
“El periodismo puede ser la conciencia del asesino o la mano que detenga un asesinato”
Bibliografía:
Adam Smith , La Riqueza de las Naciones
Ángel Arrese, El Desencuentro entre Periodismo y Economía.
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